El rigor es complicado, llena tus pensamientos tratando de alejarlos del fracaso, te grita mientras tus deseos de abandonar todo y retomar lo pasado aparecen a la vuelta de la esquina. Es un constante pitido de barras, es el comandante en tu estado de soldado de guerra. Tienes el reto delante de ti, estás en tu propia misión y has decidido hacerla valer por todos aquellos que nunca creyeron que eras capaz de hacerlo. Te vuelves minuciosa y rosas en la obsesión, cada pequeño detalle construye eso llamado orgullo que pretendes no tener pero aparece por cada poro de tu piel sudada.

Dirigido por la que escribe, gracias al apoyo de Chapu y su productora BZK Group + el de mis amiguis personales colaboradoras:Monita, Chan y Chofa.
En este pasquín encotrarán columnas de Actualidad, Farándula, Música, TV, Audiovisual, lado B y su reportaje.
Los invito a que lo visiten, es un gran paso para esta bloggera. Así que nada pues, los dejo cordialmente invitados. Leanla y luego, espero sus comentarios en este cuchitril.
Saludos a todos.
Etiquetas: revista blog

Las señales me perturban, al parecer tengo demasiada imaginación. Muchas películas en el cuerpo, mucha música y muchos recuerdos que me hacen ver lo que quisiera, pero al parecer no es.

Sujeta a unas de las murallas de plástico en donde se encuentra la división de un carro y otro, me acomodo y saco el respectivo libro semanal, para ser más exacta Leviatán de Paul Auster. Retomo las últimas líneas dejadas en la micro de ida y acomodo mi espalda de manera tal de crear un arco simulando un cómodo sillón mientras estoy de pie.
Al lograr la concentración necesaria, el tubo fluorescente que yace sobre mi cabeza comienza a parpadear de manera odiosa. Levanto la vista deseando tener el poder de la mirada asesina y poder frenar el flickeo lumínico pero es imposible. Dos segundos más tarde, la luz desaparece del todo en el rincón entre carros. En ese momento un insulto susurrante sale de mis labios y fijamente miro al fluorescente deseándole el mal del universo. Justo allí mi verborrea se topa con la de un tipo que estaba frente a mí, la falta de luz había interrumpido el estudio de unas hojas blancas con muchas palabras subrayadas en rojo que al parecer necesitaba mucho esfuerzo para memorizarlas. Agitaba sus manos para retener la información, mientras un tono melodramático salía de sus pequeños audífonos negros. Me sonríe al ver que nos encontramos en la misma situación de queja y nos miramos con complicidad durante unos segundos tontorrones.
Una estación más allá y mi lectura continúa en penumbras. El tipo sigue moviendo sus brazos y mira mi libro de reojo, mientras yo algo encorvada trato de descifrar las palabras en rojo de sus hojas. Las puertas se abren , pasan cinco minutos y no se cierran; hay un hombre no autorizado en la vía y debe llegar hasta la otra estación para que nuestro viaje prosiga. El tipo me mira y pronuncia un PLOP, mientras yo un PFF. Onomatopeyicamente nos reímos al unísono. Verborreicamente nos miramos lo que dura el sonido de precaución/cierre de puertas.
Llegamos a la otra estación. El tipo levanta su mochila roja y parte a la puerta más cercana. Lo miro y pienso que valió la pena la desconcentración entre la página 49 a la 53. El tipo se baja y espera oculto de mi vista hasta que las puertas vuelven a chillar. Pasa por la otra puerta y se da vuelta levantando su brazo en una clara señal dirigida hacia mi persona. Sonrío estúpidamente y finjo concentrarme en la página 53. No entiendo absolutamente nada así que prefiero seguir sonriendo.