Porfavor, no junte peras con frutillas

déjelo fluir


Ziploc Emocional


No hay cuentos, sólo quejas (lo siento por aquellos que leen igual)


12 horas diarias de tortura practicante parecen a ratos una talla muy mala de un imbécil que se empieza a creer mejor que ti sólo porque tiene un puesto más decente y mucho humo de marihuana en la cabeza la que al parecer le ha permitido pensar dos pasos más allá y ubicarse donde supuestamente es correcto ubicarse. Ok, hay que entrar a la vida laboral, hay que ser mujercita, hay que hacer y ser tantas cosas. Últimamente mi mente negativa y harta del trabajo negrero piensa ¿y qué tanto si no hago lo que todo el mundo hace?, ¿qué pasaría si me pongo a plantar lechugas, me voy al sur y vivo de lo que cosecho?

La gente en este medio (y en el mundo laboral, según he escuchado, recolectando información de gente triste como yo) es ingrata, huele ha podrido del primer día: malos tratos, ironías constantes, la palabra “gracias” parece ser la basura olvidada en el paseo Ahumada. Ni que decir del trabajo inútil, ese que haría tu hermano chico por dos bolitas de dulce o por un juego pirata en cd del bío. 4 años de estudio para trabajar todo el día en Word copiando información o diciéndole al actor “ahora” cuando le toca una escena en que tiene que correr de lejos y al asistente le da lata gritarle; es que sus cuerdas vocales se pueden dañar o pedirle el taxi a la actriz diva que le pesa el traste tomar el metro a las 7.30 a.m como cualquier mortal.

Mi enojo suma y sigue, y lo que es peor, se junta con el de varios amigos que lo único que hacemos es llorar por nuestras ingratas vidas, queremos vacaciones, queremos trabajos amables y bien pagados, queremos hacer aquello por lo que siempre seguimos adelante durante tanto tiempo mientras estudiábamos. Pero, ¿quién dijo que la vida era fácil? Por eso creo que ya no quiero seguir hablando del tema práctica, porque sólo me quejo y en verdad se supone que es ahora tengo que sufrir para crear esa capa dura, media arrugada y gelatinosa llamada cuero de chancho, es ahora cuando tengo que hacer la capa anti halo, el ziploc emocional. En tres semanas estoy aprendiendo el sentido más honesto del “que te resbale lo que dicen”, además de mirar tres veces más feo ante las miradas inocuas e imbéciles que pretenden sabotearme sólo porque hablo bajo y no subo la voz como ellos, a decir que sí a todo y por dentro desearle los siete infiernos, una quemadura con coca cola de playa y tres transantiagos a las 7.30 de la tarde. Es difícil soportar a tanto divo del cine, a tanto sabelotodo que el otro año se gana todos los oscares de la cuneta de la Alameda.

Y así me seguiré comiendo la mierda solita hasta que termine febrero, así pasarán mis semanas mirando cual oficinista la foto de fondo de pantalla que me invita a playas paradisíacas a modelos imaginarios que me masajean y me tiran viento, mientras yo tomo el sol con una cervecita apoyada en mi estómago apretado y bronceado (es fantasía siempre el perfecto estado físico). Mientras escucho “Bad moon rising” en mi pendrive de 512 mb, me visualizo en plena carretera al norte, con mi brazo izquierdo echo fritanga con el sol y tratando de continuar en la onda vacacionista imaginaria hasta que se me acaba la pila o el maldito pendrive reproduzca la canción pro tristeza o pro reflexión de vereda. Es que me encanta darle como caja a la emoción juvenil, que quieren que le diga. Soy una saboteadora emocional por excelencia, aunque la bolsita ziploc me aísle de todo, igual no más la comida se pone dura. Qué quieren que les diga.


* Nuevamente disculpas, tengo un problema, sino me desquito escribiendo, creo un tapón anti escritura. Hay que soltarlo, ¿no creen?.

Etiquetas: , , ,

El Eso, lo que Quiero y los Peros.

DANGER: BATAHOLADEPENSAMIENTOS

Existe un patrón al que llamo “lo que quiero”, llevo cultivándolo durante años, gracias a diversas experiencias, grandes costalazos y unos pocos éxitos. “Lo que quiero” tiene un cúmulo de deseos a nivel de crecimiento de persona, de esos que se convierten a ratos en ideales utópicos y las personas comienzan a mirarte con cara de “eres demasiado exigente”. Últimamente me cuestiono que tan exigente puedo ser, cuánto puedo ceder y dejar a una cierta cosa llamada suerte –el lanzarse- al momento de tomar decisiones trascendentales en mi vida. Soy del tipo “observo y luego actúo”, no soy muy lanzada pese a que cada día me doy cuenta que debiese serlo, si tanto me creo algo o si quiero llegar a ser ESO que tanta vueltas me da cada vez que veo a gente que lo tiene. ESO tiene nombre, se llama escribir, y tal como dice Paul Auster en su libro autobiográfico, uno no elige esta mierda de andar inventando historias e impregnarlas con lo que sea en un papel, te elige y te caga por el resto de tus días. Amo audiovisual más de lo que quisiera, cada día me doy cuenta que me tira la sangre grabar algo y transformarlo en otra cosa, pero lo que me quema las entrañas es esto. Tanto así que si no leo libros, me siento como si no me hubiese confesado, si no tiro alguna línea loca en alguna parte, me siento mentirosa, embustera y mala mujer. ¿Y qué tiene que ver eso con los límites de querer algo?, bueno, ni idea, llevo días pensando que es demasiado difícil en mi mundillo interior hacer calzar mis límites y mi seguridad de tener todo tan claro con lo que elijo o lo que se me presenta. Nunca encajan las piezas, siempre algo falta, siempre está ese pero que me termina cegando y que no me deja avanzar, porque no combina, porque no era lo que esperaba, porque no y sin justificación. Porque finalmente la pasión por lo que creo me desborda la lógica personal, creo en la hecatombe de las situaciones y de las emociones para que sean verdaderas, me gusta el sufrimiento, es el que me ayuda, el que me motiva y el que puede hacer que me desvele deseando algo firmemente.

Todo este alboroto mental crece desmedidamente gracias a este estado crítico de sentir que cierro una etapa, estoy ad portas de terminar mi carrera, a dos semanas de grabar mi proyecto de título, a un día de venderle la pomá a la comisión. Estoy agotada hasta decir basta, pero ansiosa a que llegue el momento y ver si se puede o no. Y después de eso, empieza la vida, lo real, lo que espero desde hace años. Ahora el asunto es, ¿podré realmente bajar las barreras, permitirme más cosas o seré terca y rehusaré todo tipo de situaciones/personas que no concuerden con la hipótesis?


¿ah?

Etiquetas:

La Mina Bruta

La bruta de Lola -que es bruta porque es Lalo- no sabe como ser mina y me pregunto cómo diantres llegan a consenso esos guionistas sobre qué es ser femenina. Me cuestiono esto porque al ver a Lola comportarse como mino/mina me dije “caspitas, yo actúo de esa manera.” Empecé a preguntarme qué es ser poco femenina. Cuando es ser bruta, amachada, camionera u horror de horrores: niño/niña.

Es que Lola les grita a unos tipos que la sacan a bailar y qué más apestoso que los jotes que llegan con sus frases pre-fabricadas, su colonia barata y su aliento a copete creyendo que sólo por la perso una los pescará enseguida, para peor, siempre los más jotes son los más feos, los más petulantes y que por poco te quieren obligar a bailar. Es en ese momento que lo bruta me florece y les pego la espantada. Por lo general me terminan gritando de todo, hasta tortillera, pero que va, gajes del oficio. Es que al parecer soy media bruta o eso me han dicho, desde espanta hombres a demasiado segura, la cosa es que al parecer a ratos asusto. El punto es que pese a eso, me siento de sobremanera muy mina, de echo, a ratos creo que me encantaría sacarme un ovario para pensar con más frialdad: soy dramática, exagerada, sensible y si me dicen que me veo fea me siento.

Mientras Lola se enredaba en sus tacos (cosa que también me sucede), noté que me reía, no se si de ella o de mí misma, pero es eso que algunas minas tenemos, la torpeza de nunca encajar en nostras mismas, de alaraquear por todo, de ser medias tiesas, medias sonsas pero al fin y al cabo buenas personas. Así que señor lector, si su novia, amiga, compañera de trabajo es así, no se burle, compréndala, quizás tienen más en común de lo que pensó y si no es así, tiemble, tenemos buena mano.

Etiquetas: ,


Mi foto
Nombre: Isabel
Lugar: Stgo., Chile
www.flickr.com
This is a Flickr badge showing public photos from isabell_3eb. Make your own badge here.


XML

Powered by Blogger

make money online blogger templates



© 2006 Porfavor, no junte peras con frutillas | Blogger Templates by GeckoandFly.
No part of the content or the blog may be reproduced without prior written permission.
Learn how to make money online | First Aid and Health Information at Medical Health