
No hay cuentos, sólo quejas (lo siento por aquellos que leen igual)
12 horas diarias de tortura practicante parecen a ratos una talla muy mala de un imbécil que se empieza a creer mejor que ti sólo porque tiene un puesto más decente y mucho humo de marihuana en la cabeza la que al parecer le ha permitido pensar dos pasos más allá y ubicarse donde supuestamente es correcto ubicarse. Ok, hay que entrar a la vida laboral, hay que ser mujercita, hay que hacer y ser tantas cosas. Últimamente mi mente negativa y harta del trabajo negrero piensa ¿y qué tanto si no hago lo que todo el mundo hace?, ¿qué pasaría si me pongo a plantar lechugas, me voy al sur y vivo de lo que cosecho?
* Nuevamente disculpas, tengo un problema, sino me desquito escribiendo, creo un tapón anti escritura. Hay que soltarlo, ¿no creen?.
Etiquetas: mierda, pensamientos ovaricos, práctica, ziploc
El Eso, lo que Quiero y los Peros.
5 Comments Published by Isabel on domingo, octubre 21, 2007 at 2:08 p. m..Existe un patrón al que llamo “lo que quiero”, llevo cultivándolo durante años, gracias a diversas experiencias, grandes costalazos y unos pocos éxitos. “Lo que quiero” tiene un cúmulo de deseos a nivel de crecimiento de persona, de esos que se convierten a ratos en ideales utópicos y las personas comienzan a mirarte con cara de “eres demasiado exigente”. Últimamente me cuestiono que tan exigente puedo ser, cuánto puedo ceder y dejar a una cierta cosa llamada suerte –el lanzarse- al momento de tomar decisiones trascendentales en mi vida. Soy del tipo “observo y luego actúo”, no soy muy lanzada pese a que cada día me doy cuenta que debiese serlo, si tanto me creo algo o si quiero llegar a ser ESO que tanta vueltas me da cada vez que veo a gente que lo tiene. ESO tiene nombre, se llama escribir, y tal como dice Paul Auster en su libro autobiográfico, uno no elige esta mierda de andar inventando historias e impregnarlas con lo que sea en un papel, te elige y te caga por el resto de tus días. Amo audiovisual más de lo que quisiera, cada día me doy cuenta que me tira la sangre grabar algo y transformarlo en otra cosa, pero lo que me quema las entrañas es esto. Tanto así que si no leo libros, me siento como si no me hubiese confesado, si no tiro alguna línea loca en alguna parte, me siento mentirosa, embustera y mala mujer. ¿Y qué tiene que ver eso con los límites de querer algo?, bueno, ni idea, llevo días pensando que es demasiado difícil en mi mundillo interior hacer calzar mis límites y mi seguridad de tener todo tan claro con lo que elijo o lo que se me presenta. Nunca encajan las piezas, siempre algo falta, siempre está ese pero que me termina cegando y que no me deja avanzar, porque no combina, porque no era lo que esperaba, porque no y sin justificación. Porque finalmente la pasión por lo que creo me desborda la lógica personal, creo en la hecatombe de las situaciones y de las emociones para que sean verdaderas, me gusta el sufrimiento, es el que me ayuda, el que me motiva y el que puede hacer que me desvele deseando algo firmemente.
¿ah?
Etiquetas: pensamientos ovaricos
La bruta de Lola -que es bruta porque es Lalo- no sabe como ser mina y me pregunto cómo diantres llegan a consenso esos guionistas sobre qué es ser femenina. Me cuestiono esto porque al ver a Lola comportarse como mino/mina me dije “caspitas, yo actúo de esa manera.” Empecé a preguntarme qué es ser poco femenina. Cuando es ser bruta, amachada, camionera u horror de horrores: niño/niña. Etiquetas: mina, pensamientos ovaricos

